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03 noviembre 2015

MALDITO KARMA



¿Qué culpa tuve yo de reencarnarme en aquel estúpido zoquete que, asalvajado, malvivía en las afueras de aquella mísera aldea, cuyo nombre no recuerdo con exactitud?



Sin lugar a dudas, maltratar y machacar a los pequeños animales domésticos que tenía mi familia se había convertido en mi secreta debilidad. Era una forma, tan estúpida o malsana como otra cualquiera, de liberarme de la tensión y desgaste que suponía levantarme antes del sol y deslomarme hasta que se ponía. Me tenía merecido reencarnarme en algún bicho, sin la menor duda, para que supiera lo que se pasa y lo sufriese en mis propias carnes.



Volviendo al tiempo presente. Vamos a ver, enumerando:

Que el Bulldog salido del vecino del quinto me sodomice con delectación cada vez que mi dueña, por llamarle de alguna manera, se despista.... pase.

Que me obligue a comer la porquería de croquetas procesadas para mantenerme en forma y saludable, en vez de un buen hueso de ternera, provocándome náuseas mientras las trago, también lo paso por alto...

Que aquellos malditos y salvajes enanos me hagan la puñeta cuando me sacan al parque a cagar... todavía lo aguanto.

Ahora... las fotos que maltratan mi ego hasta el punto de anhelar volver a morirme y reencarnarme en un león de circo... no tienen nombre. ¡Manda huevos el disfraz de Halloween que me ha encasquetado mi dueña! No lo soporto. ¡Dios! 

Prometo ser bueno para huir de esta ignonimia cuanto antes. ¡Sacadme de este cuerpo de caniche!










2 comentarios:

Noelia ya dijo...

Ya en su día cuando lo leí con motivo del concurso de narrativa de edupsique me hizo sonreír, hoy al releerlo es esa forma tuya de dejar entre las letras, la moraleja, oreflexion,muy bueno Juan Antonio,Besos!!
Ñ

Salvador Pageo Vázquez dijo...

Cojonudo. Una pasada... pase. Saludos